Las voluntarias hacemos nuestros estos objetivos y trabajamos cada día para llevarlos a cabo. Terral está abierto principalmente a mujeres y niñas del barrio del Raval que, por distintas circunstancias, se encuentran en riesgo de exclusión social.
Por eso es tan importante apoyar a las niñas en su educación: tanto en el seguimiento académico durante la etapa obligatoria —y, en algunos casos, también en estudios profesionales o universitarios— como en su acompañamiento personal. El objetivo es claro: que el día de mañana sean mujeres con formación, felices y buenas ciudadanas. Este es el sello de identidad de Terral.
A través de la participación en las actividades de la entidad, mujeres y niñas avanzan en su integración social y desarrollan relaciones interpersonales sólidas. Aprenden a valorar y mantener sus raíces familiares, al mismo tiempo que se abren con confianza a la nueva realidad que las rodea.
Además, en Terral se promueve activamente la formación del voluntariado, entendiendo esta labor como una oportunidad de crecimiento personal y de desarrollo en valores como la solidaridad y la empatía.
Hacer voluntariado es un acto de dar y recibir. Y podemos afirmar que las voluntarias recibimos muchísimo de las mujeres y niñas que participan en Terral, gracias a la gran riqueza cultural que aportan sus familias, procedentes de distintos lugares del mundo.
Texto: Mª Isabel Felix (voluntaria)