La Asociación cumple 25 años transformando la vida de miles de jóvenes en riesgo de exclusión a través de la educación y el acompañamiento personalizado.
En el corazón de El Raval, uno de los barrios más diversos de Barcelona, un proyecto llamado Terral lleva 25 años acompañando a niñas y jóvenes para que puedan estudiar y mirar al futuro con esperanza. La iniciativa nació con una premisa clara: que ninguna niña vea su futuro limitado por su lugar de nacimiento o la situación de su familia. A lo largo de este tiempo, por el centro han pasado más de 3.000 niñas y 2.000 voluntarias.
Un segundo hogar en El Raval
El proyecto se ha consolidado como un referente de apoyo en una etapa vital tan vulnerable como la niñez. Su directora, Evelyn Lechuga, explica que el objetivo es “caminar al lado de ellas, dándoles esperanza, ayudándoles a que crean en ellas mismas y a que alimenten los dones y talentos que ya tienen”. En Terral, las jóvenes encuentran un espacio seguro donde reciben herramientas para el estudio y, sobre todo, se sienten aceptadas y queridas.
Muchas de las niñas que acuden a Terral provienen de familias con situaciones complejas, donde los padres tienen que compaginar dos o tres trabajos para llegar a fin de mes. Esta realidad, según Lechuga, provoca que las menores experimenten una profunda soledad: “No tengo con quién hablar, y no porque no me quieran, sino porque no hay esa disponibilidad que la misma dinámica lo va impidiendo”. El centro se convierte así en un 'oasis' donde encuentran cariño, aceptación y formación humana.
La educación como motor de cambio
Uno de los pilares de Terral es la educación, considerada la herramienta fundamental para transformar la vida de las jóvenes y sus familias. “Sabemos que la educación es la base para romper ciertas estructuras”, afirma Lechuga. Gracias a este acompañamiento, muchas jóvenes que han pasado por el centro han conseguido finalizar el bachillerato, una formación profesional o incluso estudios universitarios.
Este éxito académico no solo cambia el futuro de las niñas, sino que también genera “una alegría conjunta” y “mucha esperanza” en sus familias y en el barrio. Ver que sus hijas acceden a trabajos con más recursos que ellos demuestra que “es posible, que no todo en el mundo es malo, que hay cosas muy buenas”, añade la directora.
El pilar del voluntariado
El trabajo de Terral no sería posible sin la dedicación de sus voluntarias, a las que Evelyn Lechuga define como “la columna vertebral” del proyecto. Ellas son las encargadas de ofrecer el acompañamiento escolar durante el curso y de organizar el ‘kasal’ de verano, un espacio lúdico y formativo donde se trabajan valores como la amistad y el respeto a la diversidad.
Las tareas de las voluntarias son variadas: desde ayudar con la lectoescritura y las matemáticas a las más pequeñas hasta orientar a las mayores en su proyecto profesional y plan de vida. Actualmente, Terral busca nuevas personas que quieran sumar su tiempo y talento, ya que, como concluye Lechuga, “sin ellas, Terral se ve limitada”.
Fuente: Ecclesia COPE https://www.cope.es/religion/hoy-en-dia/iglesia-espanola/noticias/terral-proyecto-raval-acompana-ninas-jovenes-puedan-estudiar-educacion-base-romper-estructuras-20260804_3414883.html