El Festival de Navidad de Terral: una tarde para recordar
Al finalizar el primer trimestre, las niñas de Terral presentaron su tradicional Festival de Navidad a las familias y voluntarias. Como cada año, se celebró en el Hotel Oriente, que una vez más abrió sus puertas para recibirnos con gran cariño.
Para mí, este festival es especialmente significativo. Lo vivo desde que tenía 8 años y nunca deja de sorprenderme. Es un momento que une profundamente a niñas, familias y voluntarias, y que siempre se recuerda con ilusión.
Este año ya no participé como niña, sino como voluntaria. Desde primera hora de la mañana estuve ayudando en la preparación del espacio, colaborando para que todo estuviera listo antes de la llegada de las familias y demás invitados. Desde el principio se respiraba entusiasmo y el deseo compartido de que todo saliera perfecto.
Música, teatro y emoción
El festival comenzó con la actuación del coro. Este año habían preparado tres canciones: una en catalán, otra en castellano y otra en tagalo, reflejo de la riqueza cultural que caracteriza a Terral.
A continuación, las más pequeñas representaron una obra de teatro sobre la importancia del reciclaje. Fue una actuación divertida y bien preparada, que transmitía un mensaje muy necesario de una forma cercana y amena.
Después, algunas de las niñas que estudian piano interpretaron varias melodías navideñas, llenando el ambiente de armonía y sensibilidad.
La voz de la ESO y el espíritu familiar
Más tarde llegó el turno de las alumnas de la ESO: Princess, Andrea, Ainhoa y Núria recitaron unos poemas muy emotivos sobre el valor de la familia en Navidad. Sus palabras conmovieron a todos los presentes y crearon uno de los momentos más especiales de la tarde.
Hubo también un instante muy entrañable en el que niñas y familias cantaron villancicos juntos, generando un ambiente cercano, familiar y lleno de auténtico espíritu navideño.
Un final alegre
Para cerrar la jornada, se realizó el tradicional sorteo de cestas de Navidad. Entre sonrisas y emoción, todos regresamos a casa muy contentos.
Una vez más, fue una tarde bonita y muy especial, que nos recuerda el valor de compartir, celebrar y crecer juntos como comunidad.
Texto: Aida Rabouz (estudiante universitaria y voluntaria)